Ríos Libres, Pueblos Vivos: contra la inundación del río Cauca

2Por: jeprado

Con la participación de voceros de las comunidades barequeras, campesinas, arrieras y pescadoras de Norte, Occidente y Bajo Cauca antioqueño se realizó el viernes 27 de abril el lanzamiento de la campaña contra la inundación del río Cauca: Ríos libres, Pueblos Vivos. #NoaHidroituango.

Previamente se restauró, en la plazoleta Barrientos de la Universidad de Antioquia, La Batea; escultura en memoria del paro que llevó a estas comunidades a instalarse en este centro universitario durante seis meses en el año 2013. Esta acción fue su respuesta a las primeras afectaciones que estaban sufriendo en sus territorios por el inicio de la construcción del megaproyecto energético Pescadero-Ituango.

Cinco años después la situación no ha cambiado, por el contrario se ha recrudecido para los que han habitado por décadas el cañón del río Cauca. Su permanencia en el territorio está en riesgo con la inminente inundación de la represa planeada para el segundo semestre de este año por Empresas Públicas de Medellín, EPM.

Con impotencia, en medio de desalojos irregulares, caracterizados por la ausencia de protocolos y una violación sistemática de los derechos humanos, las comunidades cañoneras presencian como se talan 2330 hectáreas del bosque seco tropical; uno de los ecosistemas más degradados y en peligro de extinción en el mundo. Esta tala ha puesto en peligro la integridad física de los barequeros que lo habitan; la madera cortada está siendo mal ubicada en las riberas del río, lo que ha producido accidentes cerca a los ranchos y algunas empalizadas que están deteniendo el flujo normal de sus aguas.                       

Batea

Foto: Red de acción frente al extractivismo

Con la pérdida de este bosque se está perdiendo la memoria de quienes resistieron a la violencia que golpeó este territorio durante la última década del siglo pasado. Allí se presentaron masacres y desplazamientos en toda la zona de influencia de la represa Hidroituango. Muchas de las fosas comunes, dispersas por todo el cañón, solo se pueden ubicar por las marcas que tallaron en los árboles familiares de desaparecidos.

Por lo anterior, los integrantes del movimiento Ríos Vivos afirman con vehemencia que sus comunidades están sufriendo un proceso de re victimización, no solo por los incumplimientos de EPM y la Gobernación de Antioquia en cada uno de los acuerdos a los que han llegado desde 2013, sino porque en la actualidad la violencia esta recrudecida en la región, pese al proceso de paz entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional. Es el caso del municipio de Ituango, donde en lo corrido de 2018 se han producido 30 muertes, lo que, para tristeza de sus pobladores, es la confirmación de que el fin del conflicto armado fue una alegría pasajera, demasiado corta pues “el silencio de los fusiles solo duró un año”.

Pese a las adversidades, el espíritu de las comunidades es de resistencia por la defensa y permanencia en el territorio. “La inundación no detiene la lucha por la vida, esta tiene que continuar porque es la única posibilidad que tenemos de dejarle un legado de dignidad a las generaciones futuras”, son las palabras de Genaro Graciano, habitante del cañón.

En un país con superávit de energía, la pregunta que se hacen las comunidades cañoneras es: ¿para dónde va la energía que se va a producir con Hidroituango?

Es un llamado a luchar por la transformación de la matriz minero energética en Colombia, poniendo en el centro del debate la necesidad de preservar nuestros ecosistemas y recursos naturales.

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